| Somos un grupo de mujeres que decidió caminar con
Jesús Cristo. Escogemos dedicarnos por entero a Él y al
anuncio del Evangelio. Por eso, cada una dejó su familia para formar
una comunidad. Nuestra vida es hecha de simplicidad y de la partición de la misma fé. Nuestro tiempo es dedicado a las actividades apostólicas, a la vida fraterna, a la Eucaristía y a la oración personal y comunitaria cotidiana. En un clima de confianza y de respecto buscamos estar atentas y vigilantes para reconocer el rostro de Dios en cada persona y en los acontecimientos del cotidiano. Señalada por el constante discernimiento en la caridad, nuestra vida fraterna exige de cada una un corazón simple y recto una disponibilidad incondicional una gran capacidad de amar y de confiar la aceptación de si misma y de los otros la estima y el respecto para con todos los hombres un gran amor por la Iglesia la alegria de pertenecer al Señor. |