| ¡Servir
siempre!
En los sitios de miseria y pobreza en el corazón de las ciudades,
a las orillas de ellas, en los proyectos de educación alternativa
en los medios olvidados, en la evangelización de nuestros colegios,
en las casas de retiros, en el acompañamiento personal, en la
formación de los niños, jóvenes y adultos.
¡Servir siempre!
Discernimiento donde Dios, por la Iglesia apunta a nosotros el camino.
En el corazón, un solo deseo: “buscar y encontrar a Dios
en todas las cosas y todas las cosas en Dios”.
Vivir en una misma comunidad con personas tan distintas es una riqueza,
senãl del deseo de Dios: “reunir en la unidad los hijos
de Dios dispersos”.
En un sitio privilegiado de dar y recibir, de perdonar y ser perdonado,
de testificar la alegria de ser hijo del mismo padre.
Toda la misión es la de Cristo que sigue a través de sus
miembros: mismo amor, mismo respecto, misma vida donada, mismo servicio
del hombre, misma revelación del Padre.
El mismo amor que llama, reúne y envia a nosotros. Él
introduce en la misión de Jesús Cristo que “no ha
venido para ser servido, mas, para servir”. (cf. Mt 20,28)
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